Monasterios antiguos

Los monasterios de San Pablo y San Antonio, ubicados cerca de Sukhna, son considerados joyas del patrimonio cristiano, con arte y motivos arquitectónicos bien conservados.

El sublime Monasterio de San Pablo el Anacoreta está enclavado en el aislado desierto, de ahí su apodo, Monasterio de los Tigres. Fundado en el siglo IV, el monasterio fue construido sobre la cueva donde Pablo, un santo egipcio, pasó más de 80 años de su vida. Su compleja arquitectura —con tres iglesias diferentes, un refectorio, jardines y una cúpula elaboradamente pintada— hace del Monasterio de San Pablo una visita obligada para los aficionados al monacato.

El Monasterio de San Antonio, nombrado en honor al monje del desierto considerado uno de los padres del monacato cristiano moderno, presenta destacados ejemplos de pinturas murales cristianas con figuras sagradas. El complejo comprende al menos cinco iglesias y la cueva en la que Antonio, el ermitaño, se refugió. Las pinturas del monasterio han sido restauradas, devolviéndolas a su antigua gloria. El querido monasterio continúa atrayendo a peregrinos, visitantes y monjes por igual.

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